
En Mallorca tenemos la inmensa suerte de disfrutar de un clima muy agradable para una enorme variedad de palmeras. De hecho, se estima que de las más de 3 mil especies que hay, existen algunos centenares que podríamos cultivar en toda la región mediterránea. Ahora bien, hay dos que todavía siguen ocupando los primeros puestos de la lista de palmeras deseadas para un jardín: la palmera datilera y la palmera canaria. Y no es para menos: ambas son muy elegantes, y ambas han formado y forman parte de nuestra cultura desde hace siglos. Pero, ¿sabrías diferenciarlas?
Sí, una da dátiles comestibles y la otra… ¿qué pasa con la otra? Bueno, pues vamos a responder a esta y a otras preguntas que seguro te estás haciendo ahora mismo. De esta manera, podrás tomar la decisión más acertada para tu jardín particular.
¿Cómo es la palmera datilera?
La palmera datilera, cuyo nombre científico es Phoenix dactylifera, es una palmera originaria del suroeste de Asia y del norte de África. Alcanza los 30 metros de altura, y normalmente desarrolla varios troncos -es decir, es multicaule- los cuales son más bien delgados, aunque pueden ensancharse un poco en su base, pero no más de medio metro.
Si hablamos de sus hojas, son de color verde azulado y miden entre 3 y 5 metros de longitud. Además, son muy espinosas, motivo por el cual nos tenemos que poner guantes adecuados para podarlas. Un ejemplar sano y maduro puede tener unas 50 hojas.
Florece en primavera, y lo hace produciendo grupos de flores pequeñas agrupadas en racimos colgantes de color amarillo. Y en cuanto a sus frutos, son los llamados dátiles, que se usan en múltiples recetas.
¿Cómo es la palmera canaria?

La palmera canaria, cuyo nombre científico es Phoenix canariensis, es como su nombre indica, es originaria de las Islas Canarias. Es la única especie endémica del archipiélago y una de las tres autóctonas de España, junto con la Phoenix iberica (de la península ibérica, en concreto de Murcia), y el Chamaerops humilis (de la región mediterránea, incluyendo el norte de Mallorca) que conocemos como palmito o margalló en mallorquín. Alcanza una altura de 20 a 25 metros, y desarrolla un solo tronco de hasta 1 metro de diámetro.
Sus hojas son prácticamente idénticas a las de la datillera, sin embargo, se diferencian de las de aquella por su color, el cual es verde y no azulado. Son también bastante peligrosas si no se manipulan con protección, debido a las espinas de los peciolos. Dichas hojas pueden medir entre 5 y 7 metros, y pueden ser muy numerosas. De hecho, si el ejemplar está bien asentado, no es raro que saque unas 100. Esto hace que su corona sea considerablemente más abundante que la de la Phoenix dactylifera.
También florece en primavera, produciendo flores en racimos. Y sus frutos son dátiles, pero no son tan alargados. Asimismo, el sabor es distinto, menos dulce, pero son aptos para el consumo de igual modo.
Otra diferencia, aunque esto a los que estamos en Mallorca no nos afecta, es su resistencia al frío: mientras que la datilera resiste hasta los -4ºC, y puede que hasta los -6ºC sufriendo daños reversibles, la palmera canaria con -4ºC sufre mucho. Pero, como digo, viviendo en Mallorca esto no nos ha de preocupar.
A la hora de elegir una u otra para tu jardín, pregúntate dos cosas:
- ¿Quiero comer sus dátiles?: datilera.
- ¿Quiero una palmera que destaque por su tamaño y valor ornamental?: canaria.
Espero que te haya gustado este artículo. Y si te has quedado con dudas, consúltanos.




